Pappo´s Blues.
Hoy no hubo clases en la facultad. El centro de estudiantes de Psicología, manejado por una agrupación de izquierda, convocó a una asamblea en el patio central de la facultad y nadie concurrió a clase. Yo trabajo en una cátedra y preparé una clase teórica sobre el nombre propio como designador social, que tendré que dar la semana que viene; si no hay otra asamblea, o un paro docente, o piquetes en alguna avenida cercana a la facultad, o alguna otra circunstancia política típicamente argentina.
Desde el ventanal del bar de profesores observé durante unos minutos la asamblea estudiantil. No pude escuchar los discursos, pero vi a los oradores y las paredes laterales del patio central revestidas con carteles y grandes banderas rojas. En la argentina la izquierda solo existe en la universidad. En una elección nacional todos los partidos de izquierda juntos no suman más del tres por ciento de los votos, sin embargo, los jóvenes bolcheviques ganan sistemáticamente los centros de estudiantes de las carreras humanísticas.
Para mí los izquierdistas, en todas sus variantes universitarias (pro-chinos, pro-sovieticos, troskistas y otras especies), se caracterizaron desde siempre, por lo menos en la Argentina, por no entender la realidad social y cultural, y por aplicar metodológicas de análisis obsoletas. Espero que no se enojen mis lectores izquierdistas de La Coctelera por esta sentencia. Me imagino que ser “de izquierdas” en Europa es muy distinto a serlo en América Latina, en Africa o en Asia.
En la Argentina la izquierda siempre fue (y muy posiblemente será) una minoría iluminada, preocupada por la "incultura" de las masas, que no la siguen ni la votan. Los obreros argentinos votan mayoritariamente al peronismo y al radicalismo, expresiones políticas enraizadas en la cultura nacional y popular de éste país.
Mis amigos izquierdistas (psicólogos, arquitectos y abogados) siempre intentan clasificarme ideológicamente: me dicen que soy post-modernista, populista, social demócrata, post-estructuralista, new-romantic, post-comunista y neo-punk, entre otras categorías que me hacen reír. A mí me gusta defirme políticamente como porno-peronista, con tendencias hacia la anarco-psicodelia (cuando me defino así, mis amigos se enojan y no quieren seguir hablando de política conmigo).
Con mis alumnos no hablo de política, y cuando ellos empiezan con el rollo de la clase dirigente, la superestructura ideológica, la propaganda burguesa y los modos de producción, yo les digo que está todo bien con eso, pero quiero escuchar algo del tema del día. Me imagino que algunos docentes dinosaurio todavía se horrorizan con el discurso marxista. A mí me aburre un poco seguir escuchando el mismo verso desde la época que yo cursaba mis primeras materias. Para mi la izquierda tendría que modernizar su discurso político. Yo creo que uno de cada cien alumnos que cursan en mi cátedra, que se definen de izquierda, con suerte uno leyó textos de Gramsci o algún texto epistemológico de Althusser.
Me gusta despistar a mis amigos y a mis alumnos. Me gusta que cuando termino de exponer, todos se queden pensando: Esta mina es de derecha, es de izquierda, es anarca o nos está tomando el pelo? Esa es la definición ideológica que me identifica.
Quizás estoy muy influenciada por los folletines románticos de Manuel Puig; por conceptos extraídos de la teoría literaria que pertenecen a Noe Jitrik y a Jorge Luis Borges. Quizás consumí demasiado cine de Armando Bo y mucho teatro de Copi, y eso afectó mis ideas. Quizás me excedí consumiendo rock psicodélico durante mi adolescencia (para mí fue el fenómeno cultural más rebelde de los años setenta, en aquella argentina de la guerra civil y del terrorismo de estado, donde era difícil identificar a los bandos en pugna). Ok, los militares y los curas siempre están identificados y del mismo lado.
Yo estaba del otro lado y estuve presa (desaparecida durante una semana). En ese tiempo era adolescente, militaba en un partido de izquierda y escuchaba a Pescado Rabioso, Aquelarre, Color Humano, La Cofradía de la Flor Solar, Billy Bond y la Pesada del Rock´n Roll, Pappo´s Blues y otras bandas que usaron guitarras distorsionadas a todo volumen para comunicar sus mensajes, que quedaron grabados en mitológicos vinilos, hoy muy escasos.
Obviamente toda la gente de izquierda me cae muy bien (los muchachos bolcheviques más que las chicas, por razones obvias). Siempre estoy rodeada de camaradas revolucionarios que se emocionan con la pelada de Lenin. Quizás por esta circunstancia social es por la que conozco tan bien a la especie izquierda universitaria argentina. Son buena gente, excelentes personas.
Mi modelo de política cultural es abarcativo y no es excluyente. Mi tesis intenta buscar, coleccionar e interpretar los signos legítimos de la cultura popular de esta región sudamericana sometida, colonizada, lastimada, violada y en continua transformación.
La bandera roja, el modelo marxista, el Kremlin y sus cúpulas, la hoz y el martillo, la internacional (y otros himnos reivindicados por el liberalismo de izquierda) se encuentran actualmente en el museo y en Google. En 2005 son tan inofensivos como el gato castrado de mi tía María Elena.

Queridos lectores: Estos temas me hacen pensar en la realidad de Bolivia. El día de ayer un poderoso movimiento popular derrocó a un presidente y hoy continúa en la calle, combativo y victorioso, reclamando derechos postergados durante años. Desde éste rinconcito de la internet mi solidaridad con los mineros y los campesinos bolivianos. Saludos revolucionarios desde la inestable y mágica America Latina para todos los cybernautas del mundo!

Jack dijo
Soy de izquierda para los que están a mi derecha, y de derecha para los que están a mi izquierda... finalmente, entendí que en política, al igual que en tantas otras cosas, el lugar que uno ocupa no se define por el lugar mismo, sino por desde donde lo estamos midiendo. Eso si; lo que sea, que sea en Democracia, por favor...
Adhiero al apoyo al movimiento revolucionario boliviano, aunque el excepticismo me invade cuando repaso la historia y veo que esas revoluciones, fueron en América Latina siempre preámbulos de mayores atropellos a los derechos humanos del pueblo, en nombre de la Revolución Libertadora de turno...
9 Junio 2005 | 03:12 PM